Hoy invito a aquellos que se sienten agotados, a los que han perdido el deseo de cantar, a los que sienten que sus “murallas” están caídas. Ven al Padre de misericordias. Pide al Espíritu Santo que reactive el fruto del gozo en ti. Decide hoy, por un acto de fe, que las circunstancias no definirán tu nivel de energía, sino que el gozo de Dios será tu motor.
Para esta exposición, nos basaremos en el pasaje clave de la restauración espiritual de Israel, utilizando la versión Reina Valera 1960 por su fidelidad y peso doctrinal.
Nehemías 8:9-12
9 Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. 10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. 11 Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es día santo, y no os entristezcáis. 12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a enviar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían sido enseñadas.
Introducción.
Imaginen por un momento una gigantesca represa hidroeléctrica. Es una estructura de hormigón imponente, fría y estática. Sin embargo, en su interior, hay un rugido constante. Esa masa de agua, contenida bajo una presión enorme, se canaliza a través de turbinas para generar la energía que ilumina ciudades enteras a cientos de kilómetros de distancia. La fuerza de la ciudad no proviene de sus edificios, sino del poder que fluye de esa represa.
Muchos cristianos hoy intentan vivir la vida de fe como si fueran ciudades sin conexión a la represa. Se esfuerzan por ser “buenos”, por cumplir normas y por resistir el pecado usando solo sus músculos morales. El resultado es el agotamiento, la amargura y, finalmente, la derrota. Se preguntan por qué su vida espiritual se siente como una carga pesada en lugar de una carrera gloriosa.
La respuesta se encuentra en un secreto espiritual que el pueblo de Israel redescubrió entre las ruinas de Jerusalén: El gozo no es el resultado de haber ganado la batalla; el gozo es la fuerza necesaria para pelearla. En esta hora, donde el desánimo parece ser el aire que respira nuestra sociedad, Dios nos llama a reconectarnos con Su gozo. No es una sonrisa fingida; es la energía de la represa de Dios fluyendo por nuestras venas espirituales. Vamos a sumergirnos en la Palabra para entender cómo activar este combustible inagotable.
Fundamento Bíblico
I. El Gozo nace del entendimiento de la Palabra (Versículos 9 y 12)
El contexto de nuestro pasaje es vital. El pueblo de Israel acababa de regresar del exilio. Jerusalén estaba siendo reconstruida, pero el pueblo estaba espiritualmente seco. Cuando el sacerdote Esdras abrió el libro de la Ley y comenzó a leerlo, sucedió algo extraordinario: el pueblo comenzó a llorar.
A. El llanto del arrepentimiento: ¿Por qué lloraban? Porque la Palabra de Dios actúa como un espejo. Al escuchar los mandamientos de Dios, se dieron cuenta de cuán lejos estaban de Su santidad. El arrepentimiento es el primer paso hacia el gozo. No puede haber un gozo verdadero si no ha habido primero una tristeza santa que nos lleve a la cruz.
B. La transición a la alegría: Sin embargo, Nehemías y Esdras detuvieron el llanto. Dijeron: “No os entristezcáis… porque habían entendido las palabras”. Note esto: la alegría grande del versículo 12 no vino por una música emocional o un evento social, sino porque entendieron la Palabra. El gozo bíblico es un gozo inteligente. Es el gozo de entender que, aunque somos pecadores, Dios nos ha buscado, nos ha redimido y tiene un pacto con nosotros.
Aplicación Práctica: Si tu gozo depende de tus sentimientos, fluctuará cada mañana. Si tu gozo depende de tu entendimiento de las verdades eternas de la Biblia (que Dios es soberano, que Cristo venció a la muerte, que Tu nombre está escrito en el libro de la vida), entonces tu gozo será inamovible. ¿Cuánto tiempo pasas “entendiendo” la Palabra para alimentar tu gozo?
II. El Gozo de Jehová es nuestra Fortaleza (Versículo 10)
Llegamos al corazón de la revelación: “el gozo de Jehová es vuestra fuerza”. En el original hebreo, la palabra para “fuerza” es maoz, que se refiere a una fortaleza amurallada, un lugar de refugio o una defensa inexpugnable.
A. Un gozo que protege: Cuando el texto dice que el gozo es nuestra fuerza, nos está diciendo que la alegría que Dios nos da actúa como un escudo protector. Un creyente gozoso es difícil de tentar. El pecado suele entrar por las grietas del descontento. Cuando una persona está satisfecha y gozosa en Dios, las ofertas del mundo pierden su brillo. El gozo es la muralla que protege nuestro corazón de la amargura y la envidia.
B. Un gozo que empodera: La palabra maoz también implica vigor. El desánimo drena la energía; el gozo la multiplica. Es por eso que en medio de las pruebas más duras, vemos a misioneros y mártires cantar. No es locura; es que su fuerza no proviene de sus circunstancias, sino de un gozo que el mundo no les dio y, por tanto, el mundo no les puede quitar.
C. El gozo de Jehová (Posesivo): Es importante notar que no dice “tu gozo por Jehová”, sino “el gozo de Jehová”. Es Su propio gozo fluyendo en nosotros. Dios es un Dios gozoso. Él se regocija sobre Su pueblo con cánticos (Sofonías 3:17). Cuando entramos en Su presencia, nos sintonizamos con Su alegría eterna.
Aplicación Práctica: Cuando sientas que tus fuerzas se agotan, no busques necesariamente más descanso físico (aunque es necesario), busca más gozo espiritual. El gozo es el aceite que hace que los engranajes de tu vida cristiana funcionen sin quemarse por la fricción de la prueba.
III. El Gozo se Manifiesta en la Generosidad (Versículos 10 y 12)
Un detalle que a menudo pasamos por alto en este pasaje es la instrucción de Nehemías: “Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado”.
A. El gozo no es egoísta: El verdadero gozo de Dios tiene una naturaleza expansiva. No es un gozo contemplativo que se encierra en una habitación a disfrutar solo. Es un gozo que celebra y comparte. La instrucción de enviar porciones a quienes no tienen nada preparado nos enseña que nuestra fuerza espiritual aumenta cuando bendecimos a otros.
B. La celebración como acto de fe: Comer “grosuras” y beber “vino dulce” en un momento de crisis nacional era un acto de fe. Era decir: “Confiamos tanto en la provisión y el perdón de Dios que vamos a celebrar aun cuando las paredes todavía tienen cicatrices de fuego”. El gozo es una declaración de victoria por adelantado.
Aplicación Práctica: Una de las formas más rápidas de recuperar el gozo perdido es servir a alguien más. Cuando dejas de mirarte el ombligo y extiendes tu mano para “enviar porciones” al necesitado, el gozo de Jehová inunda tu alma de una manera renovada. La fuerza de una iglesia se mide por su capacidad de gozarse en Dios mientras sirve sacrificialmente al prójimo.
IV. Contexto Histórico: Gozo entre las Ruinas
Es imperativo que la congregación comprenda que estas palabras no se dijeron en un palacio de oro, sino frente a una ciudad que había sido destruida por los babilonios. El pueblo estaba rodeado de enemigos (Sanbalat y Tobías) que se burlaban de ellos. Había pobreza, había deudas y las familias estaban cansadas de cargar piedras.
Si ellos pudieron tener gozo en esas circunstancias, nosotros no tenemos excusa. Su gozo no dependía de la economía de Jerusalén, sino de la fidelidad de Dios. Hoy, usted puede estar mirando las ruinas de sus finanzas, de su salud o de una relación. Dios le dice: “No te entristezcas hoy. Mira por encima de las ruinas. Escucha Mi Palabra. Mi gozo es tu fortaleza para reconstruir”.
V. La Fuerza del Gozo en el Nuevo Pacto
Para nosotros, este gozo ha sido personificado en Jesucristo. El autor de Hebreos nos dice que Jesús, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz” (Hebreos 12:2). El gozo de Jesús era nuestra salvación, la gloria de Su Padre y la victoria sobre la muerte.
Ese mismo Jesús nos prometió: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11). Bajo el Nuevo Pacto, el gozo no es solo un evento en el calendario de fiestas, es una Persona viviendo en nosotros por el Espíritu Santo. Tenemos acceso permanente a la fuente.
Conclusión.
Amada iglesia, hemos aprendido hoy que el gozo no es un lujo para los tiempos fáciles, sino una necesidad absoluta para los tiempos difíciles. Sin gozo, tu fuerza se evaporará bajo el sol de la prueba. Pero con el gozo de Jehová, serás como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre.
No permitas que el enemigo te robe el gozo con las noticias del mundo o con los susurros de condenación. Tu gozo está anclado en lo que Cristo ya hizo por ti. Entiende la Palabra, recíbela con alegría y deja que esa fuerza te levante de tu postración.
Hoy invito a aquellos que se sienten agotados, a los que han perdido el deseo de cantar, a los que sienten que sus “murallas” están caídas. Ven al Padre de misericordias. Pide al Espíritu Santo que reactive el fruto del gozo en ti. Decide hoy, por un acto de fe, que las circunstancias no definirán tu nivel de energía, sino que el gozo de Dios será tu motor.
Oración: Padre Celestial, Dios de toda gloria y alegría. Te pedimos perdón por haber intentado caminar con nuestras propias fuerzas, dejando que el desánimo apagara nuestra luz. Señor, Tú eres el Dios de la esperanza que llena de todo gozo y paz en el creer. Hoy, por la autoridad de Tu Palabra en Nehemías 8:10, declaramos que Tu gozo es nuestra fortaleza. Rompemos toda cadena de pesadez, toda depresión y todo espíritu de lamento. Ungenos con óleo de alegría. Que al salir de aquí, nuestro rostro resplandezca porque hemos entendido Tu Palabra. Fortalece nuestras manos para el trabajo y nuestro corazón para la batalla. En el nombre glorioso de Jesús, nuestro motivo de gozo eterno, Amén.



