Que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo inunde sus corazones. Como obreros que no tienen de qué avergonzarse y que trazan bien la palabra de verdad, nos disponemos a meditar en el momento cumbre de la historia de la redención: el sacrificio en el Calvario.
Textos Bíblicos: Lucas 23:33-34, 43; Juan 19:26-27, 28, 30; Mateo 27:46; Lucas 23:46.
“Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí… Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.“ (Lucas 23:33-34)
“Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.“ (Lucas 23:43)
“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba… dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre.“ (Juan 19:26-27)
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?“ (Mateo 27:46)
“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado… dijo: Tengo sed.“ (Juan 19:28)
“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es.“ (Juan 19:30)
“Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.“ (Lucas 23:46)
Introducción.
Imagina a un rey que, en lugar de emitir decretos desde un trono de oro, decide dictar su ley más importante mientras es ejecutado injustamente por aquellos a quienes vino a salvar. En la antigüedad, las últimas palabras de un hombre se consideraban su testamento final, la esencia de su carácter.
Recuerdo una visita al hospital a un anciano creyente en sus últimos minutos. No pidió posesiones, solo susurró: “Cristo es fiel”. Si las palabras de un hombre moribundo tienen peso, ¿cuánto más las del Hijo de Dios en el altar de la cruz? Las Siete Palabras no son quejas de una víctima, sino la proclamación de un Conquistador. Cada frase es un peldaño en la escalera de nuestra redención, conectando el cielo con nuestra miseria terrenal.
El Sermón de las Siete Palabras no fue un discurso estructurado en una sinagoga, sino el clamor del Cordero de Dios mientras quitaba el pecado del mundo. Aquí presentamos 5 verdades fundamentales:
- La Suficiencia del Sacrificio: En la cruz, Cristo cumple la Ley y los Profetas, estableciendo un nuevo pacto en Su sangre.
- La Intercesión Continua: Su primera palabra es de perdón, revelando Su papel como nuestro Sumo Sacerdote eterno.
- La Soberanía en el Sufrimiento: Aun clavado en el madero, Jesús ejerce Su autoridad para salvar almas (el malhechor) y ordenar Su casa (María y Juan).
- La Sustitución Penal: El grito de abandono muestra a Cristo cargando nuestra separación de Dios para que nosotros nunca seamos abandonados.
- La Victoria Consumada: El “Tetelestai” (Consumado es) no es un suspiro de alivio, sino un grito de triunfo legal sobre el pecado y la muerte.
Exposición Bíblica: El Corazón de la Expiación
1. El Contexto Histórico y Teológico La crucifixión era el método de ejecución más vergonzoso del Imperio Romano, diseñado para maximizar el dolor y la humillación pública. Teológicamente, Cristo está bajo la maldición de la ley (Gálatas 3:13). Sin embargo, en este escenario de oscuridad física y espiritual, la Luz del Mundo emite siete destellos de revelación divina.
2. Verdades Centrales
- Punto I: El Alcance de la Gracia (Palabras 1, 2 y 3) Jesús comienza mirando hacia afuera. Pide perdón por Sus enemigos, demostrando que la gracia no tiene límites. Luego, salva a un criminal arrepentido, recordándonos que nunca es tarde para la misericordia. Finalmente, provee cuidado para Su madre, santificando los lazos familiares y la responsabilidad del amor en la comunidad de fe.
- Punto II: El Precio del Pecado (Palabras 4 y 5) Aquí entramos en el “Lugar Santísimo” del dolor. El grito de abandono (¿Por qué me has desamparado?) revela el misterio de la propiciación: el Padre aparta Su rostro del Hijo porque el Hijo está cargando nuestra iniquidad. Su sed física (Palabra 5) cumple la Escritura (Salmo 69:21) y nos muestra Su humanidad real; Él tuvo sed para que nosotros bebiéramos del Agua de Vida.
- Punto III: La Certeza de la Victoria (Palabras 6 y 7) “Consumado es” es una sola palabra en griego: Tetelestai. Se usaba en el comercio para decir “la deuda está pagada por completo”. La obra de salvación no quedó a medias. Finalmente, la séptima palabra es un acto de confianza absoluta. Jesús no “muere” por accidente; Él entrega Su espíritu voluntariamente al Padre, abriendo el camino para que nosotros hagamos lo mismo.
3. Aplicación. ¿Cómo vivimos esto hoy? Perdonando a quienes no lo merecen (como Cristo), confiando en que nuestra deuda está pagada (sin tratar de “comprar” el cielo) y rindiendo nuestro espíritu diariamente al control de Dios.
Conclusión.
Hemos recorrido el camino del Gólgota y escuchado el corazón del Maestro. Estas siete palabras forman el puente sobre el abismo de nuestra separación de Dios. No hay pecado tan grande que el “Padre, perdónalos” no cubra, ni una vida tan rota que el “Estarás conmigo” no pueda restaurar.
Oración: Señor Jesús, gracias por hablar cuando el silencio hubiera sido más fácil. Gracias porque Tu dolor produjo nuestro consuelo. Ayúdanos a vivir bajo la sombra de estas palabras, siendo embajadores de Tu perdón y testigos de Tu victoria consumada. Amén.




